El gran viaje de Cristobal Colon


Tres embarcaciones, Pinta, Niña y Santa María; un presupuesto de unos dos millones de maravedises; y alrededor de 90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable de los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, formaron la flota descubridora más trascendental de la historia. El 2 de agosto de 1492, Cristóbal Colón mandó embarcar a toda su gente, y al día siguiente, antes de salir el sol, dejaba el puerto de Palos de la Frontera.

La primera escala fueron las islas Canarias, donde los expedicionarios tuvieron que arreglar el timón de la Pinta. El 6 de septiembre, con los alisios ventando a favor, Colón marcó rumbo al Oeste. Comenzaba la gran travesía. Su objetivo era el Cipango, y advirtió a la tripulación que nadie se inquietase hasta haber navegado 700 leguas. A partir de esa distancia, no habría que navegar por la noche. Por si fallaba algo, sin embargo, decidió llevar dos cuentas sobre las distancias recorridas: una secreta o verdadera (sólo para él), y otra pública o falsa, en la que contaría de menos.

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El 13 de septiembre descubrió la declinación magnética de la Tierra, y el 16 llegaron al mar de los Sargazos. A partir del 1 de octubre se percató de que algo no se correspondía con sus cálculos. El día 6 ya habían sobrepasado las 800 leguas y no había indicios de tierra. Durante la noche del 6 al 7 de octubre se produjo el primer motín entre los marineros de la Santa María. Los hermanos Pinzón apoyaron a Colón y lo sofocaron. Sin embargo, en la noche del 9 al 10 de octubre el malestar se extendió a todos, incluidos los propios Pinzón. Acordaron navegar tres días más y al cabo de ese tiempo si no encontraban tierra regresarían. No hizo falta: en la madrugada del 11 al 12 de octubre el marinero Rodrigo de Triana lanzó el grito esperado: «¡tierra!».

Al día siguiente desembarcaron en la isla de Guanahaní (que ellos bautizaron como San Salvador), situada en el archipiélago de las Bahamas, y tomaron posesión de la nueva tierra en nombre de los Reyes Católicos. El 28 de octubre arribaron a la isla de Cuba, y el 21 de noviembre se apartó de la flota Martín Alonso Pinzón. El 6 de diciembre llegaron a la isla de La Española; y el 24 encalló la Santa María, con cuyos restos y la ayuda del cacique de la zona, Guacanagarí, construyeron el fuerte de Navidad. Tras dejar a 39 españoles en él, siguieron la costa, encontraron a Martín Alonso Pinzón el 6 de enero de 1493, y navegaron hasta la península de Samaná. Desde esta zona, el 16 de enero siguiente, el almirante dio la orden de regresar a España. El viaje fue tranquilo hasta llegar a las Azores, donde sobrevino una fuerte tormenta (12-15 de febrero) que forzó a la Pinta a separarse del almirante y arribar a la localidad gallega de Bayona (Pontevedra). Otra tempestad, que tuvo lugar el 4 de marzo cerca de Lisboa, obligó al descubridor a desembarcar en Portugal. El 15 de marzo, Cristóbal Colón, al mando de la Niña, entró triunfal en Palos de la Frontera. Martín Alonso hizo lo propio con la carabela Pinta pocas horas después. Llegó muy enfermo, y a los pocos días murió. Tras el éxito descubridor, Colón informó a los Reyes, que se encontraban en Barcelona, se dirigió a su encuentro y fue recibido por ellos con todos los honores. Para anunciar el acontecimiento escribió la famosa Carta de Colón.

EL SEGUNDO VIAJE

El 25 de septiembre de 1493, el almirante zarpó de Cádiz al mando de 17 navíos y unos 1.200 hombres, portando las primeras simientes y ganados. Al salir de las Canarias, Colón puso rumbo más al Sur que en el primer viaje para llegar al paraje que denominó la entrada de las Indias, en las Pequeñas Antillas. Después de descubrir la isla de Puerto Rico, llegó hasta el fuerte de Navidad y comprobó que había sido destruido y los españoles muertos. Sobre sus restos fundó en diciembre la primera ciudad de América, la Isabela. Recorrió la costa sur de Cuba, llegó a Jamaica, y a finales de 1494 descubrió Sudamérica al arribar a la zona de la actual ciudad venezolana de Cumaná, aunque lo ocultó hasta el tercer viaje.

Con el segundo viaje colombino comenzaron el poblamiento de La Española, las diferencias entre los colonos españoles y los levantamientos de los indios. A partir de 1495 empezó el desprestigio del Nuevo Mundo, siendo el grito más escuchado entre españoles: «Así Dios me lleve a Castilla». El 11 de junio de 1496 Colón arribó a Cádiz con la intención de contrarrestar la mala propaganda de las Indias. Llegó vestido con un sayal de fraile franciscano.

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EL TERCER VIAJE

Costó mucho organizar la tercera flota colombina. Las Indias ya no atraían tanto y faltaban tripulantes. Incluso se dio poder a Colón para que embarcara a delincuentes. Ocho navíos y 226 tripulantes componían la flota, que partió del puerto gaditano de Sanlúcar de Barrameda entre febrero y el 30 de mayo de 1498. Desde Canarias siguió a las islas portuguesas de Cabo Verde y una latitud más al Sur que las anteriores navegaciones, lo que le hizo sufrir una zona de calmas. A finales de julio descubrió la isla de Trinidad (en la actualidad, parte de la República de Trinidad y Tobago); recorrió desde el 2 de agosto la costa de la península de Paria (en la actual Venezuela), donde situó solemnemente el entorno del Paraíso Terrenal. Camino de La Española divisó la isla Margarita, en la cual comprobó que sus habitantes pescaban perlas. El 20 de agosto llegó a la nueva capital de las Indias, Santo Domingo, que había sido fundada en 1496 por su hermano Bartolomé en el sur de la isla de La Española.

a situación en que encontró a la colonia era grave: la mayoría de los españoles, encabezados por Francisco Roldán, se había rebelado contra la autoridad de los Colón. La llegada del virrey no resolvió el problema. Las quejas contra la familia Colón, agravadas con algún que otro proceder dudoso del propio almirante, como ocultar el criadero de perlas de Margarita y de la cercana isla de Cubagua, llegaron a la corte y los Reyes decidieron destituirlo. El 23 de agosto de 1500, Francisco de Bobadilla entró en el puerto de Santo Domingo para sustituir al virrey y gobernador. Hubo cierta resistencia por parte de los Colón, lo que explica algo la dureza de Bobadilla. A primeros de octubre de 1500, Cristóbal, Bartolomé y Diego Colón regresaron a España cargados de cadenas.

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EL CUARTO VIAJE

Los Reyes Católicos sintieron el mal trato dado a su almirante, pero aunque en cierto modo lo desagraviaron no lo repusieron en sus oficios perdidos. Prometieron que lo harían, mientras le encargaron el cuarto viaje. Con cuatro navíos y 150 hombres partió de Cádiz el 11 de mayo de 1502. El objetivo era encontrar un paso que permitiera llegar a la Especiería (islas de las Especias, las actuales Molucas), ya que Colón seguía creyendo que la zona antillana era la antesala de Asia. Para atravesar el océano Atlántico siguió una ruta parecida a la del segundo viaje. Llevaba orden de no detenerse en Santo Domingo. Atravesó el mar Caribe hasta el cabo Honduras; siguió hasta el de Gracias a Dios y recorrió la costa de Panamá desde la zona donde muchos años después se fundaría la ciudad de Portobelo. No encontró lo que buscaba: ni paso, ni oro, ni especias, pero en cambio sí tuvo muchas penalidades y sufrió la pérdida de dos barcos. El 1 de mayo de 1503 puso rumbo a La Española, pero se vio obligado a recalar en Jamaica, en la bahía de Santa Ana, donde tuvo que encallar los dos barcos y esperar. La hazaña de Diego Méndez y Bartolomé Fiesco, que lograron llegar en dos canoas desde Jamaica a La Española logró salvarlos.

El 28 de junio de 1504 dejaron Jamaica y el 12 de septiembre, en dos navíos, se dirigieron a España. Después de arribar a Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504, fracasado y enfermo, siguió hasta la corte y reclamó infructuosamente sus derechos. Falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Dos años más tarde, su hijo Diego comenzó a entablar ante la justicia los llamados Pleitos Colombinos con el objeto de obtener la devolución a la familia Colón de los privilegios concedidos por los Reyes Católicos al descubridor de América.

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